Cuando salí del cuarto de baño, con mi cara de disimulo, mi hermana me esperaba todavía... Nunca entenderé por qué me empeñé siempre en que NADIE percibiera ninguno de mis sentimientos... Tenía que aparentar estar calmada, tenía que aparentar saber todo de antemano... Nos sentamos a la mesa a cenar huevos fritos... Ella me dijo entonces:
-Papá y Uge (su mujer y persona a la que adoro) van a llegar ahora. No llores, que vean que somos fuertes...-
Tan sólo hacía 3 minutos que había descubierto la muerte de Checho, y ahora tenía que hacer el esfuerzo más grande... Ahora me da mucha penita "recordarme", pero entonces era como una orden para mi. Entraron con la cara descompuesta y nos dieron un beso. Fue la primera vez que vi a mi padre llorar... Yo estaba rígida intentando pensar en gusanitos y piruletas...
Lo único que escuché en los días sucesivos, de fondo mientras lloraba en silencio en mi cama fue que "se había caído por un acantilado, se había dado un golpe en la nuca y había muerto al instante"... JAMÁS salió el tema en casa... Fuimos a una misa (esa que hacen a los "x" días) allí en Leganés, y recuerdo ver llorar a mucha gente que ni lo conocía... Yo no lloré tampoco. Pero siempre me preguntaba el motivo de que nadie me hubiera llevado al entierro... Debía ser que no lo merecía, o así lo sentí yo, porque no había llorado. Era un castigo por no haber sabido a tiempo que ya estaba muerto...
Mi vida continuó sin él, y fue un desastre... Por las noches me aficioné a llorar a escondidas, y a imaginar que se morían seres queridos si no encontraba argumento para conseguir empapar las sábanas... Soñaba que me encontraba a mi hermano, que no estaba muerto, que me daba corte hablar con él y preguntarle... En realidad, nunca hice duelo a esa muerte. No hubo "noticia", no hubo "abrazo", no hubo entierro... NUNCA lloré.
A los 14 años volví a Córdoba con mi madre... Yo me sentía muy identificada con mi hermano. Mi hermano era un artista. Dibujaba, hacía piruetas, era deportista, gracioso... y mis pesadillas de que estaba vivo y me avergonzaba dirigirme a él hace bien poquito que dejaron de perseguirme...
Nunca fui a un hospital cuando un familiar se moría, ni fui a un entierro, ni fui al cementerio... Pero con 17 años, una amiga me pidió acompañarla el día de los santos a ponerle flores a su abuelo. De reojillo miraba las lápidas al pasar, pero me asustaba encontrar la suya.... Había mucho ambiente en el cementerio; chicos que ofrecían escaleras, señoras encalando las paredes de alrededor... Yo siempre lo vi absurdo, y ese día me pareció una feria...
Ya marchábamos fuera, cuando una prima de mi madre me paró:
-vienes a ver al niño? -para mi mi hermano no era "un niño". Siempre, todavía hoy, lo siento como alguien mayor a mi, por muchos 14 años que tuviese cuando se fue. La cosa es que sin darme tiempo a reaccionar, me agarró del brazo, me plantó frente a su lápida, y se marchó...
Nunca olvidaré lo que sentí al ver ese mármol tallado con una letra muy parecida a la mía... Debía ser la primera vez que mi amiga me vió llorar. Mi gesto no cambió, pero las lágrimas brotaban de manera salvaje... Ella se apartó y desapareció... Y yo, como pude, robé unas flores sueltas de las lápidas colindantes... Saqué un kleenex, escupí el él, y limpié el polvo de manera compulsiva hasta sacarle brillo... Coloqué aquellas flores.
NUNCA comenté nada de lo ocurrido, ni tan siquiera a mi amiga al salir de allí...
domingo, 6 de julio de 2008
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6 comentarios:
Con la entrada anterior se me ha puesto un nudo en la garganta y con esta me has hecho llorar, porque me he visto en tí. Cuando mi abuelo falleció yo tampoco lloré en el entierro, y nunca nadie, sabiendo que prácticamente me crié con él, me preguntó qué tal estaba. Y nunca a nadie le he dicho jamás cómo me sentí ... Nunca he visto su tumba.
Señora, toda muerte necesita un duelo... Tarde o temprano ha de llegar el momento... Yo tardé en buscarlo, pero al fin me he liberado... besos
Winchester, cuando nuestros ojos no sueltan lágrimas por un ser querido, también te lo digo a tí Pum, es porque llora nuestro corazón, y eso es mas doloroso. Cuando podemos sacarlas al exterior nos desahogamos de alguna manera.
Las olas de ese acantilado guardan su recuerdo y si algun dia vas allí, puedes gritar y maldecirlas y llorar hasta que te hartes. Eso puede parecerte una pataleta, pero si yo fuera tu sería una liberación a tantos años de guardar ese silencio.
Un beso
Mis ojos han soltado lágrimas y ya hice mi duelo particular. El que no le haya dicho a nadie nunca lo que sentí es porque su recuerdo es para mí demasiado valioso, demasiado mío. Su tumba no quiero verla porque sé que él no está allí. Sé que él está en su montaña, formando parte de ella, y es allí donde voy a buscarlo y a hablarle.
Sois las dos estupendas.
Winchester, te estoy empezando a coger cariño.
Yo tampoco sentí que mi hermano estuviera allí tras esa piedra... quizás lloré por eso, porque seguía sin sentirlo...
...Anda que el grupito de terapia que estamos haciendo, eh? besos
La vida esta llena de bellas cosas y nuestros recuerdos forman parte de ellas. En cada momento hay una estrella más en el firmamento.
Un beso
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