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domingo, 6 de julio de 2008

3. OÍR SU VOZ...

Cuando éramos pequeños y vivíamos en Córdoba con mi madre, un amigo de ella nos explicó que si metíamos servilleta prensada en los agujeritos esos de abajo de las cintas de casette, podríamos grabar nuestras voces en ella... Ni que decir tiene que acabamos con las pocas cintas de la casa que tenía mi madre. Y así Bambino, Rocío Jurado, Marifé de Triana y Paquiro, pasaron a sonar con nosotros cuatro de fondo canturreando pegoletes...

En aquellos entonces cercanos a la separación definitiva de los hermanos, ya dije que en algunas vacaciones unos las pasaban por un lado y otros por otro... Cuando nos juntábamos de nuevo, nuestra vuelta a la comunicación se basaba, mayormente, en las canciones aprendidas durante el verano...
Yo de pequeña apenas recuerdo tener juguetes, pero nunca faltaban ceras Manley, acuarelas y témperas, lápices de colores y algo de arcilla... Por eso salimos todos tan creativos... Y nos gustaba mucho cantar. Para mi, tener en propiedad la letra de una canción era todo un mundo... Y por eso retomábamos el amor de hermanos y superábamos el corte de la distancia...cantando...

Mi hermano Checho, ese año trajo en su memoria para compartir la de "No dudaría" de Antonio flores (con la que aún lloro desconsoladamente), "Pedro Navaja" versión Orquesta Platería, "hola mi amor yo soy tu lobo" de la Mondragón... y una serie de chistes y sevillanas cantadas por un humorista horrible de una cinta de esas de carretera que se llevaban antes...
Nosotros no teníamos una cultura musical refinada, sencillamente, cinta que llegaba a nuestras manos, cinta que devorábamos hasta la saciedad... porque no había dinero...

Total que nos ponemos los dos a grabar una cinta. Bueno, sobre todo él, porque en mi timidez enferma a mi se me escuchaban pocas frases con voz de pito bajo...
Mi hermano, en vez de decir: hola mi amor, yo soy tu lobo... quiero tenerte cerca para oírte mejor (cosa que descubrí a los años, porque en mi memoria guardaba su particular manera de cantarla de auténtico sordo) decía: hola mi amor, yo soy tu lobo (y con voz aguda de mujer seguía...)...TE COMPRARÍA UN ANILLO UN PASTEL Y UN YO-YO...
...jajaja... me río ahora... ¿de dónde coño se sacaría esa estrofa??? La verdad es que teníamos tan poco tiempo para aprender canciones que era bastante normal suplir con inventos las partes no recordadas... Total, él me la enseñaba a mi y yo jamás la había oído, por lo que me aprendía su versión... jajaja... pelmazo...
A lo que voy... Tendría ya 19 años cuando, en un viaje a Madrid a casa de mi padre, descubrí en un mueble de cintas viejas "la cinta"... Verde y blanca... cómo olvidarla!!! Y bueno, me la guardé en la maleta esperando llegar a Córdoba para enfrentarme ...a su voz.

Yo ya me había independizado, pero en esa temporada estaba compartiendo casa con mis hermanas. Pasaron meses hasta que me decidí... Entré en mi habitación, radio en mano, y me encerré...

No estaba escuchando a mi hermano, estaba transportando a mi cuarto aquel momento que compartí con él... Reviví cada uno de los segundos, de las risas, de mi vergüenza... Escuché una y mil veces la parte de "te compraría un anillo un pastel y un yo-yo"... y lloré como una magdalena... Media hora, no más... Una de mis hermanas llamó a la puerta, descubrió la cinta y dijo algo así como que ella "no podría"...
Me sentí fatal para variar... A los dos días me dijo algo así como:
-que si no te importa, cuando llegues a Madrid de nuevo, dejas la cinta donde estaba y no hará falta hablar del tema...

...En fin, yo no se si alguien me puede comprender... NUNCA he tenido nada de mi hermano, jamás... Ni una foto, ni un botón... NADA de nada... Y esa cinta, ese rato que compartimos... parecía que tampoco tenía derecho a conservarlo... La muerte de mi hermano la sentí como ajena, como si no fuera mi dolor, como su no tuviera derecho...

Checho, puesto que no sabía que iba a morir, no dejó fotos... Bueno, pocas fotos teníamos en realidad porque ni para una cámara hubo, ni ilusión para inmortalizar apenas algún momento... De mi infancia no hay documentos. Y las pocas fotos que existieron, las chupé por la zona de mi cara hasta hacerme desaparecer... (ahora se que es super tóxico, pero aquí estoy). Se cómo era al nacer porque mi padrino, ajeno a la familia, me mandó hace 3 años un vídeo en super 8 filmado en la pared y "regrabado en vídeo"... Pero hasta entonces no tenía ni idea de mi cara...
Y eso, que cuando murió, las únicas fotos que existían de él, de dos o tres años antes de morir, eran dos: una disfrazada de punky y otra de travesti...
Nunca pude evitar asomar una sonrisa cuando escuchaba a mi abuela decir -con tristeza- mientras observaba aquella foto de mi hermano con peluca, morros colorados y lunar sobre el labio:
- Y el niño? no pudo dejar una foto "desente"???
Pero la esencia de mi hermano era esa...jajaja... así era él...


Mi hermano salió del recinto del colegio para comprar chucherías con un amigo. Cayó al mar ante el horror de su compañero... que corrió a buscar ayuda... La cruz roja del mar lo sacó. No era tiempo de móviles, y tardaron en localizar a mi padre. Él avisó a mi madre pero no fue capaz de decir que YA ESTABA MUERTO. Mis tíos (favoritos) partieron a Santander con mi madre desde Córdoba. Ella nunca perdonará que le robaran ver un último aliento al menos... Siempre pensó que cuando la viera, lucharía por vivir... Mi padre hizo lo mismo desde Madrid. Cuando llegaron había pasado casi un día. Sus compañeros de clase habían velado todo ese tiempo a Checho...

Mi padre no dijo a "la abuela" tampoco que estaba muerto, por eso ella nos invitó a rezar por su recuperación. Y el día que dieron la noticia, simplemente el destino hizo que yo no estuviera presente... Nadie lo ha sabido nunca, porque ya no culpo a nadie...

Del colegio de Santoña se trajeron la foto de carnet de su ficha escolar... Foto que está ampliada en cada una de las casas de mis hermanas y familiares, menos de la mía. Nunca la he pedido y tampoco puedo culpar a nadie...

3 comentarios:

TAN TRENDY dijo...

Ra: cada cual transita el duelo cómo y cuándo puede, si éste es tu momento, adelante; y si te sirve mi forma...es tuya también, lo sabes.
Hablar sirve, me sirvió, pero leer lo que fui sintiendo, me hizo tomar real conciencia, y cada vez que sentía retroceder, volvía a releer y despegarme de ese momento y tratar de continuar, hasta llegar el final. El final es, es ni más ni menos, soltar las amarras y dejarlos volar, adonde sea que vayan, adonde sea que estén...siempre, siempre estarán a nuestro lado.
Te quiero, mucho, Winch.

Apolonia dijo...

No entiendo a tu hermana...

REVUELTA dijo...

Winchester, cada relato tuyo me deja sobrecogida. Paseo los dedos sobre mi frente y cierro los ojos y el mundo se viene abajo. ¿Puedo compartir tu rabia?
Un beso