No tenía nada que perder y mucho que ganar... Así que le conté a mi chico aquella llamada anónima que hice, con la intención de que me insistiera para volver a intentarlo...
Y allí estaba, frente al ordenador, muerta del corte, teléfono en mano...
-"blablabla" asesores, dígame?- en esta ocasión era voz femenina...
-Por favor -socorro- "X" está?- glup...glup...glup....
-No se encuentra en este momento... ¿de parte de quién?- aaaaaaaaaaaahhhh... no había caído en esa posibilidad... aaahhhh.... no había preparado respuesta y me sentía idiota...
-Ejem... tranquila, no pasa nada...- vaya tontería he dicho...- ¿cuándo podría llamar para localizarlo?- ahhhhh... estaba pasando las fatigas de mi vida... aaaahhh...
-Mañana tiene una reunión a las once de la mañana.. ¿quiere usted que le de algún recado???-
..Socorro.... socorro... socorro... pensará que estoy loca... ahhhh...
-Ejem... No importa, si eso llamo mañana...- mamma mía, estaba quedando fatal...
La chica, super simpática, me dijo:
-Si quiere me da su teléfono y yo le dejo una notita para mañana... ¿A qué "agencia" pertenece???
...La gota de sudor de Shin Chan apareció en mi frente...
- Esto... es que... bueno... da lo mismo en serio, mañana llamo... -la chica me interrumpió:
-Dígame el teléfono y un nombre..- y se lo di. Se despidió muy cordial y yo quise morirme...
Pasé la tarde comiéndome el tarro... "seguro que ha pensado que soy una enamorada"... porque me puse taaaan nerviosa y, encima, sin querer decir mis datos, ni motivo de la llamada... En fín, que tan mal lo pasé que decidió mi cerebro olvidarlo...
Al día siguiente tenía yo que subir a Madrid a una reunión de trabajo (de mi disco) en el Ave...
Era mi primer viaje sola desde hacía tiempo (cosa que me horroriza) porque estaba en fase de luchar contra mis tonterías de la timidez... Faltaba media hora para llegar a Atocha, cuando noté el vibrador de mi teléfono:
-Hola buenos días... ¿Raquel?
-Si, soy yo, ¿quién eres? (pensaba que era alguien que llamaba para recogerme para la reunión)
-Te llamo de "blablabla" asesores, es que me han dejado aquí una nota en mi mesa...
-... -me quedé en blanco y se me hizo un nudo en la garganta bestial... Y encima, super silencio en el vagón de tren... -Ah, hola -dije - te voy a parecer una loca, pero quería preguntarte si tú estudiaste en Santoña, en el patronato... - me sudaban las manos, estaba blaaaanca, y quería llorar a toda costa...
El chico, muy cordial y sin cambiar el tono agradable, contestó:
-Ah, si, claro...
-...es que... creo que eras amigo de mi hermano... -¿por qué porras no habría preparado yo esta conversación? ahhhh...
-Tu hermano? ¿quién es tu hermano? es que yo conocía a mucha gente...
-... Jose Antonio Riquelme... -dije... y hubo un silencio de unos segundos que llenaron mis ojos de lágrimas. Creo que escuché un quejido breve, ronco... de su garganta... Puede ser que quisiera oírlo sencillamente, pero tengo ese recuerdo...
-Si... ¿...cómo... me has... encontrado?- su voz ahora era más lenta... reconocí perfectamente ese tono, porque era de la persona que me cogió el teléfono la primera vez que llamé (y colgué).
Yo no podía hablar ya... mi garganta estaba mal, como cerrada... no me salía la voz, ni las palabras... mi mente estaba en blanco...
Como una cotorra, hablando rápido, nerviosa, majareta, creo recordar que le relaté:
-bueno, es una historia larga, entré en páginas del pasado, conseguí tu apellido, busqué en el google, un libro, escribiste un libro, verdad? algo de firmas electrónicas, de ordenadores, bueno, es que es largo, pero eso, que no te agobies, que encontrarte era una... ilusión, es que... no se... es largo, no se cómo empezar... parezco una loca, verdad?...- debí acojonarlo, estoy segura... parecía una esquizofrénica...
El pobre se debió quedar a cuadros...
-Es que... tengo... una reunión... dentro de 10 minutos...
Yo, super histérica, le corté la frase:
-si, si, si, ya lo se, ya me lo dijeron ayer, tienes una reunión, si, a las once... oye... ¿me podrías dar tu dirección de correo electrónico, porque, es que, me sería más fácil, es que voy en el tren sabes? es que... oye, no te asustes, es que...
El chico comenzó a deletrearme su correo, y creí escuchar alguna risita nerviosa entremedias, porque se equivocaba, se le olvidaba el final, que si era "punto com" o "punto es"...
Se despidió. Colgué. Quedaban 6 minutos para llegar a Madrid, y comencé a llorar desconsoladamente... con hipo de ese de lo peor, que no hay quien lo pare... De ese que media hora más tarde de haber parado de llorar, regresa sin avisar en forma de lamento para adentro sonoro...
Pasé el día más angustioso de mi vida, por no poder contarlo y por desear volver a Córdoba para meterme en el ordenador...